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Un nuevo latifundista

3 millones de expensas mensuales: Voytenco se da la gran vida en Cañuelas mientras el peón rural se come los mocos

19 de Agosto de 2026

El campo argentino siempre tuvo sus propios latifundios, pero nadie imaginó que el de José Voytenco incluyera una mansión en Cañuelas con expensas que harían palidecer al dueño de un súpermercado chino. No, señor, no estamos hablando de un dirigente gremial de esos que se sacan la foto con la campera de trabajo y después se suben a la camioneta blindada. Estamos ante el CEO de la UATRE, un tipo que convirtió la representación sindical en una suerte de sociedad anónima donde los accionistas son los peones y los dividendos viajan directo al country.

Mientras en las provincias avícolas los despidos caen como golpes de maza sobre cientos de familias que no saben si mañana tienen plato, el secretario general de UATRE se permite pagar expensas que equivalen al triple del sueldo de un trabajador rural. Y ojo, no estamos hablando de un departamentito en Palermo, sino de una propiedad en Cañuelas que demanda más de tres millones de pesos por mes solo en mantenimiento. Para que se entienda en criollo: mientras el peón cuenta monedas y pide fiado en el almacén, Voytenco limpia sus vidrios con billetes de los que el otro ni siquiera vio el color.

Según informó Agencia NOVA,  esto no es un simple problema de mal gusto o de ostentación. Esto es la evidencia más clara de que la dirigencia de la UATRE se instaló en una burbuja tan distante del suelo rural como la Luna de la tierra arada. El mismo sindicato que cobra religiosamente los aportes de los trabajadores, que descuenta de sueldos miserables para mantener una estructura que promete representarlos, es el que financia o permite que su máximo referente viva como un terrateniente del siglo XIX, pero con amenities y seguridad privada.

Y si la mansión en Cañuelas ya es un escándalo en sí misma, hay que sumarle el combo completo: denuncias por enriquecimiento ilícito, administración fraudulenta y lavado de activos. ¿De dónde salió la plata, José? ¿Acaso los peones rurales te donaron voluntariamente esos millones para que te instales con pileta y parque? Porque si fue así, la solidaridad sindical llegó a niveles que ni el Che Guevara imaginó. Pero si no fue así, entonces el cuento del líder sacrificado se va al tacho de la basura junto con la dignidad de los trabajadores que representa.

El Movimiento de Recuperación de UATRE viene mostrando documentos, papeles que no mienten, números que no se discuten, facturas que cantan como un gallo al amanecer. Y ante eso, el silencio de Voytenco parece más cómplice que un escribano en una venta de terrenos fiscales. Porque si hay algo más grave que el lujo obsceno, es la impunidad con la que se ejerce.

Los trabajadores rurales, esos que se levantan a las cuatro de la mañana, que cargan bolsas de alimento, que ordeñan, que cosechan y que, con suerte, llegan a fin de mes con el bolsillo más flaco que un perro de la calle, esos mismos que aportan mes a mes para que el gremio los defienda, hoy ven cómo su dirigente máxima se baña en champagne mientras ellos se preguntan si el aumento de la carne les alcanzará para el puchero del domingo.

Esta no es una diferencia de estilos de vida. Es una brecha social del tamaño de la grieta que separa la mansión de Cañuelas del rancho de un peón en el norte argentino. Es la confirmación de que el sindicalismo, en manos de ciertos personajes, se convirtió en una suerte de feudalismo moderno donde el señor feudal cobra tributos y los siervos esperan migajas.

Voytenco tiene que explicar, y no con comunicados de prensa escritos por asesores, sino con papeles, facturas, declaraciones juradas y, de paso, con una disculpa pública a todos esos trabajadores que hoy lo ven como lo que es: un privilegiado que se subió al caballo de la representación para galopar hacia el lujo mientras ellos se arrastran en el barro de la precariedad.

La UATRE merece una conducción honesta, no una gerencia de fondo de inversión. Los trabajadores rurales merecen un líder que sepa lo que es un jornal, no alguien que confunde el campo con un centro de esquí en la Patagonia. Y si la justicia finalmente hace su trabajo, quizás el próximo país al que viaje Voytenco no sea a un resort, sino a los tribunales.

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