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La Matanza: cuando el miedo se vuelve parte de la rutina

17 de Julio de 2026

En La Matanza, la inseguridad dejó de ser una noticia aislada para convertirse en una preocupación cotidiana. En los barrios, la conversación se repite una y otra vez: robos, entraderas, motochorros, comercios que bajan sus persianas más temprano y vecinos que modifican sus hábitos por temor a convertirse en una nueva víctima.

La sensación de vulnerabilidad atraviesa al distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires y plantea un interrogante que vuelve una y otra vez: ¿qué está fallando para que miles de familias sientan que vivir con miedo es parte de la normalidad?

Quien viene expresando esa preocupación es Fabián Reale, dirigente político y vecino de La Matanza. En diálogo con este medio, sostuvo que "la seguridad no puede seguir siendo una promesa de campaña mientras los vecinos viven encerrados detrás de las rejas de sus casas".

Para Reale, el problema ya superó las estadísticas y se instaló en la vida diaria de la comunidad. "Hoy el miedo condiciona la libertad. Hay familias que dejan de salir, comerciantes que invierten más en rejas que en sus negocios y jóvenes que cambian sus recorridos para evitar determinadas zonas. Esa no puede ser la realidad de un municipio con el potencial de La Matanza", afirmó.

El dirigente también cuestionó la respuesta de las autoridades. Según su visión, la inseguridad exige una planificación sostenida y coordinación entre los distintos niveles del Estado. "Los vecinos necesitan prevención, patrullaje, tecnología y respuestas rápidas. No alcanza con aparecer después de cada hecho que conmueve a la sociedad", señaló.

Los recientes episodios de violencia que tuvieron repercusión pública volvieron a poner el tema en el centro del debate. Sin embargo, detrás de esos casos que ocupan los titulares existe una sucesión de delitos cotidianos que rara vez alcanzan difusión, pero que afectan de manera permanente la calidad de vida de los habitantes del distrito.

Frente a ese escenario, Reale propone fortalecer la presencia de las fuerzas de seguridad, ampliar los sistemas de videovigilancia, mejorar la iluminación en los barrios, generar corredores seguros para estudiantes y trabajadores y establecer un vínculo permanente entre las autoridades y las organizaciones vecinales para atender los problemas de cada localidad.

"La seguridad debe ser una política de Estado, no una discusión que aparece solamente cuando ocurre una tragedia. Los vecinos necesitan recuperar la tranquilidad y confiar nuevamente en las instituciones", concluyó.

La Matanza enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia reciente. Mientras el reclamo por mayor seguridad continúa creciendo, la demanda de los vecinos parece resumirse en una idea sencilla pero contundente: volver a vivir sin miedo.

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