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Son de La Plata, crearon una web para docentes y hoy no para de crecer en toda la provincia

3 de Mayo de 2026

En las aulas de La Plata, donde cada cambio en el sistema educativo impacta directamente en la rutina diaria, una docente comenzó a notar que su tiempo se diluía cada vez más entre planillas, cálculos y registros. La implementación del nuevo régimen académico en la provincia de Buenos Aires había traído consigo un seguimiento más exhaustivo de las trayectorias estudiantiles, pero también una carga administrativa difícil de sostener.

Fue en ese contexto, durante 2024, cuando Pilar Cantero decidió transformar esa dificultad en una oportunidad. Profesora de matemática, entendió que el problema no era individual sino compartido por gran parte del cuerpo docente. Así comenzó a gestarse una idea que, con el tiempo, se convertiría en una herramienta concreta.

El proyecto tomó forma junto a Emanuel Burgos y más tarde sumó a Solange Burgos, docente de programación. Entre los tres, combinaron experiencia pedagógica y movimientos técnicos para diseñar una solución pensada desde adentro del aula. No se trataba solo de simplificar tareas, sino de recuperar tiempo para lo esencial: enseñar.

Durante 2025, la plataforma fue probada en condiciones reales, dentro de las propias clases de Cantero. Ese período permitió ajustar detalles y pulir funciones hasta que, finalmente, este año, “Calificador Docente” fue lanzada de manera abierta y gratuita para toda la comunidad educativa.

La herramienta propone centralizar en un solo espacio digital tareas que históricamente se realizaban en papel: desde el registro de asistencia hasta la carga de calificaciones y la elaboración de informes pedagógicos. Lo que antes implicaba contar manualmente, calcular porcentajes o revisar cuadernos, ahora se resuelve en segundos.

El cambio no es menor en un sistema que exige respuestas rápidas y precisas. La posibilidad de generar reportes completos en cuestión de instantes se volvió uno de los aspectos más valorados, sobre todo ante los requerimientos constantes de equipos directivos.

A su vez, el almacenamiento en la nube marcó una diferencia clave. Frente a la fragilidad del papel, la información queda resguardada y disponible desde cualquier dispositivo, evitando pérdidas y facilitando el acceso permanente. Aunque el sistema prioriza la digitalización, también contempla la descarga e impresión de documentos, entendiendo que la transición hacia lo digital aún convive con exigencias tradicionales.

Con el paso de los meses, la plataforma comenzó a expandirse de manera orgánica. Más de 700 docentes de la provincia ya la utilizan, en gran parte gracias a la recomendación entre colegas. Sin campañas masivas ni grandes inversiones, el crecimiento fue sostenido por la experiencia directa en el aula.

El desarrollo, aseguran, fue completamente autogestionado. Surgió de una necesidad concreta y avanzó a fuerza de trabajo y compromiso, sin encontrar en el mercado una herramienta que resolviera de manera integral el problema.

Hoy, mientras la plataforma sigue sumando usuarios, el equipo ya proyecta nuevos desafíos. Entre ellos, adaptar el sistema a los distintos regímenes académicos del país e incluso del exterior, a partir de contactos que comenzaron a llegar desde otros puntos. También avanzan en una versión específica para preceptores, que aún se encuentra en etapa de prueba.

Detrás de la tecnología, la motivación sigue siendo la misma que impulsó todo desde el inicio: aliviar la carga burocrática para devolverle al docente lo más valioso que tiene en el aula, su tiempo. 

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