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Sin freno

Solo falta que encienda la mecha y explote todo: nueva suba de combustibles avalada por Milei

9 de Marzo de 2026

Los combustibles volvieron a aumentar este lunes en las estaciones de servicio de todo el país, en un contexto marcado por la escalada del precio internacional del petróleo y por un mercado local prácticamente liberado desde la llegada al poder de Javier Milei. La suba impacta tanto en las naftas como en el gasoil, y vuelve a presionar sobre los costos de transporte y logística en la economía nacional.

El ajuste se da en medio de una fuerte tensión en los mercados energéticos globales. El precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril impulsado por la guerra en Medio Oriente y por los temores a interrupciones en el suministro mundial de crudo, especialmente tras las tensiones en la región del Golfo Pérsico y el impacto que esos conflictos están teniendo en el comercio energético global.

En ese escenario, las petroleras trasladaron parte de esa presión internacional al mercado doméstico.

Desde comienzos de marzo, los combustibles registraron subas promedio cercanas al 3,5 por ciento en las naftas y alrededor del 5 por ciento en el diésel, con ajustes que ya comenzaron a reflejarse en los surtidores.

Con esos incrementos, en estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires la nafta súper pasó de unos 1.717 a alrededor de 1.777 pesos por litro, mientras que la nafta premium trepó de 1.881 a cerca de 1.947 pesos. En el caso del diésel, el gasoil común subió aproximadamente de 1.768 a unos 1.856 pesos, y el gasoil euro avanzó desde 1.966 hasta alrededor de 2.064 pesos por litro.

El presidente de YPF, Horacio Marín, buscó relativizar el impacto del contexto internacional y aseguró que la compañía intentará evitar saltos bruscos en los precios. “Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo. YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles”, afirmó el directivo, quien explicó que la empresa aplica un sistema de “micropricing” para ajustar los valores de forma gradual.

Sin embargo, más allá de esas declaraciones, los aumentos en surtidor se inscriben en una tendencia mucho más amplia. Desde la asunción de Milei en diciembre de 2023, el precio de los combustibles acumuló incrementos superiores al 200 por ciento, impulsados por la liberalización del mercado, la actualización de impuestos que habían estado congelados durante años y la fuerte devaluación inicial de la gestión libertaria.

Durante 2024, por ejemplo, las naftas registraron aumentos cercanos al 100 por ciento anual, mientras que en el período que va desde fines de 2023 hasta 2025 los incrementos superaron el 200 por ciento en el caso de la nafta súper y más del 180 por ciento en algunos tipos de diésel.

El resultado es un mercado cada vez más expuesto a la volatilidad internacional. Con los precios prácticamente liberados y sin mecanismos fuertes de regulación, cualquier salto en el valor del crudo termina repercutiendo rápidamente en los surtidores argentinos.

Además, el impacto no se limita al combustible. En una economía altamente dependiente del transporte por camión, cada aumento en el gasoil se traslada rápidamente a los costos de producción, la logística y el precio final de los alimentos.

Por eso, en el sector energético advierten que la actual escalada del petróleo -si el conflicto en Medio Oriente se profundiza- podría derivar en nuevas remarcaciones en los combustibles durante las próximas semanas, agregando presión inflacionaria en un momento en el que el Gobierno insiste en destacar supuestos logros macroeconómicos mientras los costos básicos de la economía continúan en ascenso.

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