De cara a las elecciones
Pacto de pasillo en Mar del Plata: Raverta se baja para el 2027 y le despeja el camino a Pulti a cambio de un jugoso botín
3 de Septiembre de 2026
La política marplatense vive por estos días entre el acomodo y la especulación. Tras una saga de intentos fallidos por alcanzar el poder local y un capital electoral resentido, la senadora bonaerense de La Cámpora (LC), Fernanda Raverta, habría decidido soltar definitivamente el sueño de ocupar el sillón principal de la Municipalidad en 2027.
Sin embargo, la retirada no es un gesto de generosidad ni de retiro espiritual: en las sombras de la rosca del peronismo local, las piezas de un acuerdo tan pragmático como escandaloso ya habrían quedado selladas.
El gran beneficiario de este repliegue táctico es el ex intendente kicillofista Gustavo Pulti. Quien supo ser el dueño del armado local volvería a tener la cancha despejada para liderar el frente opositor en General Pueyrredon sin internas de peso que le ensucien la cancha.
La bendición camporista, que en otros tiempos se vendía cara, esta vez habría venido empaquetada en una negociación donde la caja pública y las listas de candidatos se reparten como botín de guerra.
El costo de la rendición de Raverta incluye una serie de nombramientos clave en dependencias regionales de la provincia de Buenos Aires radicadas en la ciudad, resortes de poder e influencias donde la mano de Pulti pesa y los contratos estatales abundan para sostener a la estructura militante.
Pero el negocio no termina en la burocracia estatal; la mesa chica de Raverta exige cobijo parlamentario para los suyos. En el reparto de casilleros, Pablo Obeid, marido de la senadora, tendría garantizado un lugar en la boleta para diputados provinciales.
En cuanto al Concejo Deliberante (HCD), la condición innegociable abarca un puesto de privilegio para Virginia Sívori, amiga íntima y espada técnica de la dirigente, y otro casillero reservado para Diego García, a quien en los pasillos de la agrupación suelen presentar como el diamante en bruto del espacio, aunque por ahora solo haya mostrado brillo para acatar directivas.
Mientras la ciudadanía marplatense camina las calles preocupada por la inseguridad y el desempleo, la dirigencia peronista local prefiere cocinar con tres años de anticipación un banquete de cargos, candidaturas cruzadas y favores familiares.
Habrá que ver si el electorado acepta pasivamente este pacto de supervivencia o si la factura se la cobrarán en las urnas.
