Escándalo en Entre Ríos: por arte de magia aparecen vehículos del estado con los cuales se movilizaban Bordet y Ávila
28 de Febrero de 2025

El actual gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, había solicitado la devolución de vehículos oficiales como parte de un plan de austeridad. Sin embargo, dos autos de alta gama, usados por el exgobernador Gustavo Bordet y su esposa, Mariel Ávila, surgieron recientemente de las cenizas, generando gran controversia. A pesar de contar con varios vehículos personales, la pareja continuaba utilizando estos autos, con gastos de mantenimiento y combustible cubiertos por el Estado.
Según indicó el diario NOVA, Ávila, quien se encontraba desempleada y desempeñaba funciones ad honorem en la Fundación Iapser, había adquirido recientemente autos nuevos, pero aún mantenía los vehículos oficiales. Tras la finalización del mandato de Bordet, continuaron utilizándolos sin ninguna objeción, a pesar de que la propiedad de estos pertenece al Estado provincial.
El escándalo se intensifica con la investigación de la Declaración Jurada presentada por Bordet al asumir como diputado nacional. En ella, el exgobernador reportó valores irrisorios para propiedades de lujo, lo que generó sospechas sobre la correcta valoración de su patrimonio. Un ejemplo flagrante es su mansión en Concordia, declarada en solo 10 millones de pesos cuando su verdadero valor, según tasadores privados, es de cerca de 1 millón de dólares (aproximadamente 1.000 millones de pesos). La sospecha de enriquecimiento ilícito está latente, y la justicia entrerriana ya investiga el caso.
Además, se agregan dudas sobre la compra de vehículos de alta gama por parte de Mariel Ávila, quien adquirió un Toyota Corolla Cross en 2022 y un Toyota Etios en 2018, ambos vehículos de más de 50 mil dólares en total. Todo esto mientras ella no contaba con una fuente de ingresos conocida, generando aún más interrogantes sobre cómo pudo costear tales adquisiciones.
También ha surgido preocupación por los fondos manejados por la Fundación Iapser durante la gestión de Ávila, que desaparecieron sin justificación ni rendición de cuentas, lo que llevó a la sospecha de un uso irregular de recursos. La eliminación de documentos en el sitio web de la fundación y la falta de registros oficiales suman más dudas sobre el manejo financiero.
La situación se complica aún más al observar que Bordet no reportó en su declaración patrimonial vehículos de lujo, como una camioneta blanca que fue fotografiada en Punta del Este, Uruguay, y que está registrada a nombre de Ávila. Además, la declaración de propiedades como campos y departamentos también presenta valores subestimados, lo que refuerza las sospechas de ocultamiento de bienes.
Con la investigación en curso, la justicia deberá determinar la legalidad de las adquisiciones de Bordet y Ávila, quienes, según los informes, habrían incrementado su patrimonio de manera considerable mientras gobernaban una provincia empobrecida.