Mientras la carrera hacia 2027 comienza a tomar temperatura, dentro del peronismo parece repetirse una discusión conocida: quién será el nombre capaz de encabezar el espacio. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner aparecen constantemente en la conversación interna, pero la pregunta que todavía nadie termina de responder es mucho más importante: ¿qué proyecto tiene el peronismo para volver a gobernar la Argentina?
La discusión parece concentrada en los nombres antes que en las ideas. No se conoce todavía con claridad cuál sería el programa económico, qué posición tendría el espacio frente al déficit, la inflación, la seguridad, las inversiones, el empleo privado o una eventual reforma del Estado. Esa ausencia podría convertirse en un problema electoral si el peronismo pretende reconstruirse como alternativa de poder.
Del otro lado, distintos sectores opositores ya comenzaron a discutir modelos, reformas y programas de gobierno, más allá de quién termine siendo candidato. En el peronismo, por el contrario, buena parte de la interna pública continúa girando alrededor de Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y la distribución del poder dentro del espacio.
El escenario se vuelve todavía más complejo porque dos de los nombres que más resuenan cargan con niveles importantes de rechazo. Una medición reciente ubicó a Massa con 58,8 por ciento de imagen negativa y a Kicillof con 55,3 por ciento, mientras otros relevamientos incluso colocan al exministro de Economía por encima del 60 por ciento.
Así, el mayor desafío del peronismo quizás no sea resolver si el candidato será Kicillof, Massa o algún dirigente cercano a Máximo Kirchner. Antes deberá definir para qué quiere volver al poder. Porque sin proyecto, la discusión de nombres corre el riesgo de convertirse en una interna que solamente interese puertas adentro.