Todo comienza con Mauricio Novelli, el empresario de las criptoacademias, cuyo vínculo con la familia Milei es anterior a la presidencia. Novelli no solo fue vecino de Karina Milei, sino que aprovechó el ascenso político de Javier Milei para ofrecerle un espacio en su negocio de inversiones digitales. El acceso fue inmediato: el 8 de enero de 2024, apenas asumió el presidente, Novelli ya estaba en la Casa Rosada. Y volvió. Una y otra vez.
14 días después del caso $LIBRA, el avión del ex espía Scaturicce llegó a Aeroparque desde Estados Unidos con diez valijas, y solo declararon cinco. Ninguna de las valijas fueron pasadas por los escáneres. Ojo, en el informe de TN no lo relacionan con el Caso $LIBRA. pic.twitter.com/S6pGn7NULv
— D.G. (@dariogallo) July 7, 2025
En abril, junio y julio, Novelli ingresó al corazón del poder con socios estratégicos. Uno de ellos fue Sergio Morales, luego contratado como asesor en la Comisión Nacional de Valores y el único despedido cuando estalló el escándalo. Pero el nombre clave es Hayden Davis, el programador detrás del protocolo de Libra, la criptomoneda promocionada por el propio Milei en un tuit del 30 de enero, donde aparecen juntos, sonrientes, haciendo la ya icónica "trompita".
Lo que no se dijo ese día es que 11 días antes (19 de enero), Davis y Novelli habían entrado juntos a la Casa Rosada. Y que, antes del tuit presidencial, Davis realizó una transferencia de 507.500 dólares desde su billetera virtual a otra de destino desconocido. El 13 de febrero, un día antes del lanzamiento oficial de Libra, otra transferencia: 1.275.000 dólares, también a cuentas opacas.
El modus operandi se completó con precisión: Milei promovió el token, su valor se disparó por minutos, y Davis liquidó sus reservas, colapsando el mercado. Los inversores perdieron 120 millones de dólares. La justicia investiga si Davis se quedó con ese dinero y repartió al menos 5 millones entre sus promotores.
La pista de las valijas: Scaturice, Laje y el viaje de Miami
Mientras el esquema cripto se desmoronaba, otro escándalo explotaba: Leonardo Scaturice, el nuevo dueño de Flybondi, usó su aerolínea privada para transportar a una empleada, Arrieta, desde Miami el 28 de febrero, con 10 valijas sin revisar por Aduana. ¿Qué llevaban?
Aquí hay otro dato crucial: Novelli viajó a Estados Unidos y se reunió con Agustín Laje, cabeza de la Fundación Faro, entidad que usa la polémica "ley de Milei" para recaudar fondos. El encuentro ocurrió en el mismo país desde donde, días después, despegó el vuelo de Scaturice con su cargamento sin control.
El círculo se cierra: las transferencias de Davis, la promoción presidencial de Libra, las valijas millonarias y los vínculos entre Novelli, Laje y Scaturice sugieren una ruta del dinero que evade controles. La pregunta es quién más está involucrado, y por qué la justicia no avanza mientras el poder protege a sus operadores.
Una cosa es clara: los "criptovalijeros" ya tienen su propio jet. Y el vuelo, por ahora, no tiene escalas.